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Keeping Christ in the Center This Season

By El Obispo Ron Hicks, the sixth bishop of the Diocese of Joliet.

Keeping Christ in the Center This Season

 

José y María tenían todo el derecho a sentirse fatigados, abrumados y desalentados cuando, después de un largo viaje, no encontraron posada en el albergue. Probablemente se dieron cuenta de que el nacimiento de su hijo no se iba a dar como lo habían anticipado, sino que se llevaría a cabo fuera de su hogar, en un establo bajo las miradas de los animales. Y, sin embargo, en ese entorno imperfecto, nació Jesús, y la esperanza se reveló no solo al pueblo de Belén, sino también al mundo entero.

Avanzamos rápidamente al año 2020 y muchos de nosotros, claramente, también nos sentimos fatigados, abrumados y desalentados mientras nos damos cuenta de que el próximo Día Santo, el 25 de diciembre, no será como esperábamos. Alguien recientemente comentó que COVID-19 nos robó nuestras celebraciones de Pascua y probablemente también nos quitaría nuestra Navidad.

De hecho, para la mayoría de nosotros, las celebraciones navideñas tendrán un aspecto diferente este año. Algunas familias no podrán intercambiar regalos como en años pasados debido a la pérdida de empleo o a la incertidumbre económica. Muchos no podrán reunirse físicamente y buscarán maneras virtuales de conectarse con seres queridos. Y algunos no podrán estar presentes en la iglesia en la Misa de Navidad debido a problemas de salud.

Sin embargo, nunca olvidemos que, a través de todos los desafíos y de las tinieblas, seguimos siendo un pueblo de esperanza y luz a través de Jesucristo. Si esta pandemia nos ha enseñado algo, es que este sea un año para simplificar nuestras tradiciones navideñas y centrarnos en Cristo y en la importancia de los verdaderos regalos, como la familia y las amistades.

Déjeme darle un ejemplo de una Navidad “diferente” en mi propia familia. En 2002, tenía 35 años, y mi abuela declaró que, mientras amaba las tradiciones navideñas de toda nuestra familia, quería hacer algo diferente. O, en sus palabras, quiso “añadirle un poco de sazón” al intercambio normal de los regalos de Navidad. Por lo tanto, decidió no comprar regalos de Navidad para sus hijos y nietos. En cambio, con un espíritu de generosidad y creatividad, ella buscó por su casa algunas de sus obras de arte y cositas para cada miembro de la familia y las envolvió magníficamente.

Ella nos dijo: “Prefiero compartir mis tesoros con ustedes ahora, mientras estoy viva, para verlos disfrutarlos.” Con amor y cuidado, explicó la historia y el significado de cada regalo. Cada uno de nosotros estábamos encantados por los regalos que recibimos. Ese intercambio desencadenó muchos recuerdos e historias que siguen siendo compartidas entre nuestra familia.

Quizás se pregunten qué me regaló mi abuela. Ella me regaló un tazón de cristal que recibió como regalo de compromiso de boda en el 1939 y un tazón para dulces que recibió para su cumpleaños 75. El tazón de cristal lo exhibo con orgullo en mi sala de estar y el tazón de dulces siempre se mantiene lleno en mi escritorio. Aunque mi abuela falleció en el 2009, cada vez que miro esos regalos recuerdo con cariño su amor, generosidad y fe.

A medida que nos acercamos a finales del 2020 y nos preparamos para el 2021, es posible que también quieras considerar hacer algo un poco diferente en esta temporada de Navidad. No tienes que hacer lo que hizo mi abuela hace 18 años. Sin embargo, pueden considerar poner a un lado algunas de las distracciones de los años anteriores y buscar maneras creativas de destacar los verdaderos regalos de la fe, la esperanza y el amor. En otras palabras, pregúntense cómo van a mantener a Cristo en el centro de este tiempo sagrado.

Esta es mi primera Navidad como su obispo en la Diócesis de Joliet. Me imagino que recibiré algunos regalos esta temporada. Al abrirlos, seré consciente de uno de mis regalos más preciados este año: ser llamado a ser el pastor de esta Iglesia local, ministrando con clero extraordinario, religiosos, religiosas y laicos. Son una verdadera bendición para mí.

"Sigamos orando el uno por el otro, especialmente durante este tiempo para que la vida y la luz de Cristo continúen brillando en nuestras vidas y en el mundo."